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El Catecismo de la Iglesia enseña: El Espíritu Santo es la tercera Persona de la Santísima Trinidad. Es Dios, uno e igual al Padre y al Hijo; «procede del Padre» (Jn 15, 26), que es principio sin principio y origen de toda la vida trinitaria. Y procede también del Hijo (Filioque), por el don eterno que el Padre hace al Hijo. El Espíritu Santo, enviado por el Padre y por el Hijo encarnado, guía a la Iglesia hasta el conocimiento de la «verdad plena» (Jn 16, 13).(CIC # 243-248)
La primera afirmación del Catecismo es que es “persona”. Sabemos bien que una persona tiene cualidades únicas que un ser inanimado no tiene.Veamos algunas:
• Enseña: Sólo una persona es capaz de enseñar a otra. No se trata que Dios nos dé una enseñanza a través de algo como la serpiente, sino que realmente el Espíritu Santo lo hace:“Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi Nombre, les enseñará todo y les recordará lo que les he dicho”.(Jn 14, 26)
• Habla y ordena: Sólo una persona puede hacerlo; aun cuando animales en la Biblia lo hicieron (serpiente en el Génesis y la burra de Balaam), el contexto es distinto. El Espíritu Santo habla a Pedro:“Como Pedro seguía reflexionando sobre el significado de la visión, el Espíritu Santo le dijo: "Allí hay tres hombres que te buscan”. (Hch 10, 19)
• No se le puede mentir: Sólo se le puede mentir a personas. Ananías lo quiso hacer y Pedro le dijo:"¿Por qué se han puesto de acuerdo para tentar así al Espíritu del Señor? (Hch5, 9)
• Da testimonio: Hay un texto importante que coloca la acción del Espíritu Santo y de los Apóstoles al mismo nivel (entre personas) para dar testimonio de Cristo. Si el Espíritu Santo no fuera una persona, no podría dar testimonio:"Cuando llegue el ayudante que yo enviaré a ustedes del Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, ése dará testimonio acerca de mí, y ustedes, a su vez, han de dar testimonio, porque han estado conmigo desde que principié" (Jn 15,26)
• Prohíbe: También el Espíritu Santo, como Dios, prohíbe cuando nuestro caminar no es acorde a sus planes:Como el Espíritu Santo les había impedido anunciar la Palabra en la provincia de Asia, atravesaron Frigia y la región de Galacia. (Hch 16, 6)
De esta forma podemos darnos cuenta como la Biblia respalda la enseñanza de la Iglesia Católica, respecto a la persona del Espíritu Santo. Es importante que en esta época podamos renovar su presencia en nuestra vida.
Este Pentecostés debe reavivar la acción del Espíritu Santo que recibimos desde el Bautismo. Es una oportunidad para que el Paráclito Consolador sea nuestra fuerza, nuestra guía, nuestra luz, y que así como es capaz de transformar el pan en el Cuerpo de Cristo pueda transformarnos a nueva vida (Jn 3, 5).
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