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A pesar de tus errores El Señor te transforma

Viernes, 22 de Junio, 2018

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Conoce el testimonio de Nemecio de Ayo, un padre de familia que a pesar de las adversidades y circunstancias difíciles que vivió, su encuentro con Dios y arrepentimiento lo hicieron un hombre nuevo y feliz con su hogar.

“Cuando uno muestra un arrepentimiento verdadero, la Gracia del Señor nos sitúa y transforma completamente.”

“La oración definitivamente es poderosa, porque siempre recuerda a su esposa al pie de la cama arrodillada orando por su transformación.”

Nemecio Miguel De Ayo Rangel nació en Cantagallar Magdalena, corregimiento del municipio del Piñón. Aunque es hijo de padres católicos, dice que tuvo una niñez dura y estuvo alejado de Dios, fue un estudiante complicado, travieso, recochero e indisciplinado, lo expulsaban de los colegios y por eso cambiaba de uno a otro. Al fin logró terminar su bachillerato en Barranquilla, luego se trasladó a vivir a Sabanagrande y estudiaba derecho en la Universidad Simón Bolívar en Barranquilla.

Estudiando en la Universidad, conoció a Libia Díaz que era compañera de clases y con quien después de un tiempo de noviazgo, a sus 20 años, un viernes, decidió casarse a escondidas de sus padres, llevando como testigos a unos amigos, en la parroquia Santa Marta del barrio Simón Bolívar en 1982. Pasaron su luna de miel de dos noches y tres días en el Hotel Victoria ubicado en el centro de Barranquilla; después cada uno cogió para su casa como si nada, para no despertar sospechas en los familiares.

Luego de un tiempo alquilaron un apartamento en Sabanagrande donde vivía sólo Libia, cerca de la casa los padres de Nemecio y después de un tiempo su mamá le dice que se traiga a su amiga a vivir a la casa que esa muchacha sola era un peligro, sin saber que ellos ya estaban casados. Después de unos seis meses fue que los padres se enteraron. Decidieron irse a vivir juntos y las cosas se empezaron a complicar, ya no contaban con el apoyo económico de sus padres y por lo tanto no lograron graduarse.

Nemecio entonces empezó a tener problemas con el alcohol, pasaba de rumba en rumba y este mismo ambiente lo llevó a tener relaciones extramatrimoniales con diferentes mujeres, lo que llamamos en la costa un “mujeriego”. Estos encuentros de infidelidad y el consumo excesivo de alcohol comenzaron a repercutir en su relación de pareja.

El llegar en las noches a su casa a discutir con su esposa por las mismas razones de borracheras e infidelidades durante varios años, volvió la relación conflictiva y de mal ejemplo para sus hijos que para ese entonces ya tenían, David y Nemecio de escasos 4 y 2 años.

Nemecio recuerda con nostalgia y avergonzado un episodio en que él tuvo un fuerte altercado por una infidelidad en la que Libia se encontraba en estado de embarazo de su tercer hijo que era una niña y menciona que no quisiera volver a vivir un momento así, prácticamente puso en riesgo la salud de su esposa e hija.

Eran tantos los conflictos hasta el punto de llegar a pensar en el divorcio. Recuerda que Libia solo hacía orar porque él cambiara de comportamiento.

Luego de varios episodios que seguían evidenciando más la dependencia hacia el trago y las mujeres decidieron irse a vivir con sus dos hijos a Cartagena por 1 año en donde nació María Claudia; pero pasaban por una situación económica muy dura y sus suegros y cuñados eran quienes lo ayudaban. Luego vivieron 3 en San Andrés para ver si las cosas cambiaban. A pesar de los esfuerzos por los cambios de ciudad, los problemas continuaban. Decidieron trasladarse a Malambo y luego Barranquilla donde tuvieron su cuarto hijo, Jorge Luis. Libia se resistía en darse por vencida de sacar esta relación a delante y se aferraba cada vez más a la oración, asistía frecuentemente a misas y horas santas a las que invitaba a Nemecio a participar, pero él se negaba a asistir y las veces que lo hacía, no le ponía atención a la homilía con la excusa que no le gustaba como hablaba el sacerdote.

Continuaban en menos proporción los altercados por los mismos motivos pero en este caso, María Claudia, su hija que ya para ese entonces tenía 15 años, era quien le reprochaba su actitud de mal comportamiento y le hacía ver cómo sufría su mamá cada vez que llegaba en ese estado o tenía enredos con otras mujeres que dañaban la paz del hogar. Fue aquí donde Nemecio sintió que tocaba fondo, al ver cómo su hija le reclamaba y que sus hijos varones estaban recibiendo de él todos esos malos ejemplos.

Libia fue diagnosticada con cáncer de mama en 2007, y en 2008 le practicaron una mastectomía, esto fue devastador para Nemecio, pero un punto a favor de la relación porque esta situación lo sensibilizó por todos los procedimientos previos a la operación.

Libia, asistía a la Parroquia San Francisco de Asís, allí conoció a Alicia Carriazo, que enterándose de su situación con Nemecio y su estado de salud, la invitó a hacer Cursillos de Cristiandad ‘Una experiencia espiritual de 3 días de fuerte encuentro con el Señor’; después de ella haberlo vivido, le insiste a Nemecio que lo haga también y aunque él le sacaó el cuerpo varias ocasiones para no hacerlo, al fin lo convence.

Nemecio vivió el Cursillo No. 115 del 8 al 11 de junio de 2012. Esta experiencia le cambió la vida totalmente, diciéndole sí al Señor. “Comprendí la gravedad de todo lo que hacía porque conocí a un Dios que sabía y veía todo lo malo que hacía, empecé a tener temor de Dios” agrega Nemecio.

Dios nunca nos abandona, Él siempre nos llama, lo único que hay que hacer es abrirle nuestro corazón, el Señor nos recibe no importando los errores que se hayan cometido en el pasado.

Empezó a asistir con frecuencia a su parroquia en el Inmaculado Corazón de María, a participar de las actividades, a servir activamente en la parroquia, a compartir con sus amigos cursillistas en su reunión de grupo, asistir a eucaristía, tener más acercamiento con sus hijos, y a estar más pendiente de los menesteres del hogar.

Desde allí empezó a pertenecer a diferentes comités dentro del Movimiento de Cursillos de Cristiandad, el estar asumiendo varias responsabilidades y que su círculo de amigos fueran personas espiritualmente bien formadas y en un contexto eclesial, lo ha ayudado mucho a mantenerse en pie ante las tentaciones.

Puede decir con fe, que desde hace 6 años superó su dependencia al trago y al desorden que éste lo conllevaba a ser infiel a su pareja. Decidió no seguir siendo ese mal ejemplo para sus hijos, aunque reconoce que sabe que de alguna u otra manera les afectó su anterior comportamiento.

Ahora afirma con convicción, que las cosas malas pasan porque tienen que pasar, porque algo muy bueno viene, y una gran lección ha de aprender uno, porque todos esos malos episodios que pasaron los llevó a unirse más como pareja y familia. Recalca que cuando uno muestra un arrepentimiento verdadero, la Gracia del Señor nos sitúa y transforma completamente. Que la oración definitivamente es poderosa porque siempre recuerda a su esposa al pie de la cama arrodillada orando por su transformación.

Ahora es un padre de familia feliz, renovado que ama profundamente a su esposa e hijos y que puede dar un testimonio, y buen ejemplo, afirmando que si uno deja entrar a Dios en su vida todo puede cambiar para bien. Actualmente Nemecio junto a Libia tienen 35 años de casados, conforman un hermoso hogar con su hijos, David, Nemecio, María Claudia y Jorge Luis; 4 nietos: Santiago de 9 años, Samuel de 6, Mariana de 5 y Jean David 1 año y 6 meses y una bebé en camino.

En 2017 fue nombrado Presidente del Movimiento de Cursillos de Cristiandad Secretariado Barranquilla. Junto a Libia tienen un pequeño negocio de ropa que distribuyen en diferentes almacenes. Siguen adelante unidos como familia dando testimonio de fe y esperanza a otros matrimonios.

Por: Alvaro Pérez Polo, Ingeniero Comercial de Arquidiócesis de Barranquilla

 


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