INSIGNIAS DIOCESANAS

ESCUDO DEL EXCELENTÍSIMO SEÑOR PABLO SALAS ANTELIZ

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Escudo partido y cuartelado.
El cuartel superior, se divide en dos cuarteles, en el primero el libro de la Sagrada Escritura, abierto al Natural, con sus siete sellos, en el libro abierto las letras griegas Alfa y Omega en Sable. El segundo cuartel en Azur, ostenta un acordeón en plata y sable y una mochila al natural.

En el cuartel inferior, en color marrón, tres estrellas de plata.
Por cimera, la Mitra episcopal, por timbre una cruz de madera al natural, por divisa, la frase bíblica “ay de mi si no anuncio el evangelio”.

El blasón para el Obispo ya no es un distintivo de nobleza sino una catequesis sobre su misión y su persona.

El cuartel superior en su primera partición nos ofrece la Escritura, la Palabra viva que orada, escrutada, proclamada y celebrada es la Revelación de Dios que salva y santifica al Pueblo de Dios y que ha de ser predicada con amor por el Obispo que, en su ordenación la recibe y la hace esencia de su Misión de Maestro y Evangelizador.

En el cuartel superior en su segunda división, en azur, evocación de la tierra Mariana de Valledupar y de su Virgen del Rosario, un Acordeón, expresión de la alegría del Pueblo Vallenato, que, en la música expresa la grandeza de su sentir. La Mochila es aquí memoria de los ancestros que tejen la historia y que hacen pensar en las raíces de nuestra cultura iluminadas por la luz del Evangelio. Se representa al natural en su sencillez, pero quiere hacer también referencia a la cosecha que el Obispo espera recoger cuando siembra el Evangelio.

En el cuartel inferior en color marrón, un tanto insólito en la heráldica, brillan las tres estrellas de plata que recuerdan, como en la iconografía oriental, a la Virgen Santísima. La disposición de las estrellas es la misma del blasón carmelitano, por lo que se constituyen en un referente mariano, recuerdo de la Virgen del Carmen, amadísima por el pueblo no sólo vallenato sino también del Atlántico. Es María la estrella de la Evangelización y, grabada en el alma del Obispo, es también la estrella que guiará su ministerio pastoral con la misma generosidad del corazón de la Madre del Señor.

La Mitra que se sobrepone al Escudo, le recuera al Obispo que es celebrante de la fe y maestro de la verdad que enseña. La Cruz, es el sustento y la esperanza del Pastor que se apoya en su misterio para ir, como Jesús en busca del Rebaño.

La divisa o lema, tomada de la primera Carta de San Pablo a los Corintios, 9, 16 es el propósito del Obispo que, en nombre del Señor lanza las redes y hace del Evangelio su Camino de Vida y la fuerza de su misión.

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